Investigadores descubren que bacterias de una antigua mina de uranio pueden inmovilizar hasta el 96% del material radiactivo
Un grupo de investigadores de Alemania y España identificó un proceso biológico que podría abrir una nueva vía para tratar la contaminación provocada por el uranio.
Bacterias que viven en el agua de una antigua mina de uranio lograron transformar el elemento disuelto en formas mucho menos móviles, entre ellas un mineral estable que puede ayudar a evitar que el contaminante se disperse.
El estudio analiza cómo microorganismos adaptados a un ambiente con poco oxígeno y presencia de metales pueden participar en la inmovilización del uranio y aportar información para futuras estrategias de biorremediación.
El descubrimiento es relevante porque el uranio disuelto puede desplazarse a través del agua subterránea y alcanzar ríos o acuíferos.
En lugar de permanecer en el agua, el proceso observado permite que el elemento pase a formar parte de materiales sólidos, lo que reduce su movilidad y el riesgo de que se disperse en el ambiente.

