Mientras todo el mundo se fija en el Estrecho de Ormuz, Europa tiene un plan: hacer peajes en el Canal de Estambul para transformar la navegación
Las crecientes tensiones en torno al Estrecho de Ormuz han reavivado el interés en el proyecto del Canal de Estambul, en Turquía. Esta vía fluvial discurriría en paralelo al estrecho del Bósforo, ofreciendo una alternativa de navegación entre el mar Negro y el mar de Mármara, con capacidad para gestionar aproximadamente 160 buques o petroleros al día, según las estimaciones del proyecto. Asimismo, su construcción permitiría a Turquía obtener ingresos por el tránsito marítimo de forma similar a otros pasos internacionales como el Canal de Suez en Egipto o el Canal de Panamá.
De acuerdo con información publicada por Express, el proyecto tendría un coste estimado de unos 23.000 millones de euros; alrededor de 13.800 millones de euros se destinarían a la construcción del canal, mientras que unos 9.200 millones de euros se invertirían en el desarrollo urbanístico de las zonas cercanas. En 2021, el presidente Recep Tayyip Erdogan destacó la importancia estratégica de la infraestructura: «Hoy abrimos una nueva página en la historia del desarrollo de Turquía. Consideramos el Canal de Estambul un proyecto para salvar el futuro de Estambul, para garantizar la seguridad de la vida y los bienes en el Bósforo de Estambul y para los ciudadanos que viven a su alrededor».

