El sismo la sepultó bajo toneladas de escombros con heridas graves. Ni ella ni sus rescatistas se dieron por vencidos
En las horas posteriores a los potentes terremotos ocurridos la semana pasada en Venezuela, el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, pidió a la población que se mantuviera resguardada y confiara en las autoridades. Muy pronto quedó claro que, si los venezolanos se quedaban esperando la respuesta gubernamental, la catástrofe podría haber sido peor.
La potencia de los sismos, la magnitud de los daños y las emergencias simultáneas podrían colapsar la capacidad de respuesta de cualquier gobierno, pero en el caso de Venezuela la frustración de sus ciudadanos, dentro y fuera del país, con la lentitud de las tareas de rescate se explica en la certeza de que Venezuela es un país quebrado y con limitados recursos para hacer frente a este tipo de emergencias.

